Himno Al Santo Cristo de San Andrés
Música y Letra: Silvia Zabala
I
Estamos contigo, oh, gran amigo, oh, gran señor;
no me desampares nunca en la vida, es mi clamor.
Coro
Este es tu pueblo
qué en ti confía,
eres tú el guía de san Andrés (bis)
II
con tus tiernos brazos allí clavados, abrázame;
con tu dulzura y tu ternura, embriágame.
CORO
III
Tu qué fuiste niño vela con tu cariño, por la niñez;
vela por los pobres y desvalidos de san Andrés.
CORO
IV
a pobres y ricos, la hermandad enséñanos;
a blancos y negros la igualdad Demuéstranos.
CORO
Oración al Santo Cristo milagroso de San Andrés de Cuerquia
Nury Zapata Pelaez
Ayúdame a recordar que no importa cuán oscura sea la noche. Tú eres la luz de mi vida, nunca te apagas y siempre me darás un nuevo amanecer.
Señor Jesús en tus manos pongo mi vida, mis metas y mis ilusiones. Guíame hoy y siempre, llena mis días de bendiciones y aléjame de todo mal.
Gracias, por cada momento de mi vida, por cada sueño que me das y por cada bendición que me entregas. Gracias por mi familia y por la gente que me quiere.
Señor, en tus manos coloco mis preocupaciones y problemas. En tu sabiduría mis planes y objetivos, en tu inmenso amor, mi vida y la de mis seres queridos.
Confió en ti plenamente. Gracias por escucharme.
Tú sabes lo que vivo, lo que me preocupa, lo que siento, lo que pienso, lo que me falta y lo que deseo. Tú sabes cuándo lloro, cuando río, cuando estoy en soledad.
Cuídame, protégeme, anímame a seguir adelante y acompáñame siempre.
Amén.

NOVENA
Oración preparatoria para todos los días
Oh, Jesús, Salvador mío: Por las lágrimas qué derramaste en el calvario, dame, tu amor y tu gracia, porque quiero amarte con todo mi corazón el resto de mi vida. Y quiero también llorar contigo, con dolor intenso y lágrimas abundantes, los pecados míos y los del mundo, con los cuales ha sido horriblemente lastimada tu infinita bondad. Deseo sentir en mi propio corazón los acervos dolores de tu corazón divino. Deseo experimentar en mi alma una tristeza tan grande cómo la tuya por todas las ofensas de los individuos y de los pueblos.
Qué mis ojos se conviertan en fuentes de lloro inacabable al ver pisoteada tu santa ley. Deseo, en fin, hacer cuanto este de mi parte para reparar las ajenas ofensas y las qué yo he cometido durante mi vida entera, a fin de qué mi muerte sea una entrega confiada a tu inefable misericordia. Amen.
Día Primero
Oración preparatoria
Meditación
(San Gregorio de Nisa)
Hay tres cosas que manifiestan y distinguen la vida del cristiano: La acción, la manera de hablar y el pensamiento. De ellas ocupa el primer lugar la manera de hablar, que descubre y expresa con palabras el interior de nuestro pensamiento; en ese orden de cosas, al pensamiento y la manera de hablar sigue la acción, con la cual se pone por obras lo que antes se ha pensado. Siempre, pues que nos sintamos impulsados a obrar, a pensar o a hablar, debemos procurar que todas nuestras palabras, obras y pensamientos tiendan a conformarse con la norma divina del conocimiento de Cristo, de manera que no pensemos, digamos ni hagamos cosa alguna que se aparte de esta regla suprema.
Todo aquel que tiene el honor de llevar el nombre de cristo debe necesariamente examinar con diligencia sus pensamientos, palabras y obras, y ver si tienden hacia cristo o se apartan de El. Este discernimiento puede hacerse de muchas maneras. Por ejemplo, toda obra, pensamiento o palabra que vayan mezclados con alguna perturbación no están, de ningún modo, de acuerdo con Cristo.
Por el contrario, todo aquello que esta limpio y libre de todo afecto turbio tiene por autor al principe de la tranquilidad, a Cristo; El es la fuente pura e incorrupta, de manera que quien bebe y recibe de El sus impulsos y afectos internos ofrece una semejanza con un principio y origen, como la que tiene el agua nitida del anfora con la fuente de la que procede.
Es la misma y única nitidez la que hay en Cristo y en nuestras almas. Pero Cristo es la fuente y nosotros bebemos de esa fuente. Cristo nos comunica el adorable conocimiento de si mismo y por el nosotros nos dejamos guiar y mover por Cristo. Es esto consiste la perfección de la vida cristiana; en que hechos participes del nombre de Cristo y por eso nos llamamos «cristianos», pongamos de manifiesto con nuestros sentimientos, oración y genero de vida, la virtualidad de ese nombre.
Versículo: Cristo murió por nuestros pecados.
Respuesta: Para llevarnos a Dios.
Oración:
Señor Jesucristo, que por la salvación de los hombres extendiste tus brazos en la cruz, haz que todas nuestras acciones te sean agradables y sirvan para manifestar al mundo tu redención. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.
V: Adoremos a nuestro señor Jesucristo, extendido y clavado en la cruz por nuestro amor.
R: Alabado sea mi Dios.
Padrenuestro…
Gozos
Coro
V: Cristo de Antiguo venido, que con el pueblo apareces,
R: Escucha, Tu, nuestras preces, Señor del pueblo querido.
En las laderas ardientes de las aguas rumorosas se asentó en nuestro poblado; Desde entonces, enclavado, te miraron nuestras gentes Rey de todas las cosas.
Seguiste a los fundadores y a tu sacerdote santo al nuevo sitio poblado; desde entonces, venerado del pueblo y alrededores, eres su amor y su encanto.
Llegaron tiempos fatales de aciaga revolución, cuando con odio y sin tino te hiere un nuevo longino y descarga en Ti los males la negra persecución.
Pasaron tiempos… y oculto permanece olvidado, como si te hubieras ido. Mas de nuevo resurgido, vuelve a revivir tu culto con fervor inusitado.
Ni el odio, ni olvido, pudo borrar de los corazones tu imagen santa y querida de San Andrés en la vida eres el signo y escudo que corona sus blasones.
Oración para todos los días
Versículo: Tu que aceptaste por nosotros el suplicio de la cruz.
Respuesta: Abra las puertas del cielo a todos los difuntos que confiaron en ti.
Oh mi amado Jesús: NO encontré jamás en mi camino a ningún amigo, cuyos pies y manos hubieran sido traspasados con clavos por amor a mi y cuyo corazón hubiera sido abierto con una lanza para revelarnos los tesoros encerrados en el. Solo tu entiendes y practicas de este modo la amistad. Me amaste hasta el fin, y aun mas allá, pues quisiste que una manifestación suprema de tu amistad, la abertura de tu corazón después de muerto me descubriera tu infinito amor.
Si te amara como tu mereces, desearía ver mi corazón herido y traspasado por tu amor. A lo menos en adelante procuraré corresponderte y consolarte, y con amor tierno y profundo, con servicios generosos de culto y apostolado y uniendo mis cruces a las de tu acerbísima Pasión, serte fiel en todos los instantes de mi vida. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.
Día Segundo
Oración preparatoria
Meditación
(San Cirilo de Jerusalén)
El que moría por nosotros no era un hombre cualquiera, sino el Hijo de Dios, Dios hecho hombre. En otro tiempo, aquel cordero sacrificado por orden de Moisés alejaba al exterminador; con mucha mas razón el cordero de Dios que quita el pecado del mundo nos librará del pecado. Si la oveja por su sangre fue signo de salvación, ¿Cuánto mas salvadora no será la sangre del unigénito?.
Él no perdió la vida coaccionado ni fue muerto a la fuerza, sino voluntariamente. Oye lo que dice: «Soy libre para dar mi vida y libre para volverla a tomar». Fue, pues, a la Pasión por su libre determinación, contento con la gran obra que iba a realizar, consciente del fruto que iba a obtener, gozoso por la salvación de los hombres; al no rechazar la cruz, daba la salvación al mundo. El que sufría no era el hombre vil, sino Dios humanado, que luchaba por el premio de su obediencia.
Por lo tanto, que la Cruz sea tu gozo no sólo en tiempo de paz; también en tiempo de persecución has de tener la misma confianza; de lo contrario, serias amigo de Jesús en tiempo de paz, y enemigo suyo en tiempo de guerra. Ahora recibes el perdón de tus pecados y la gracia que te otorga la omnipotencia de tu rey; cuando sobrevenga la lucha, pelea con valentía por tu rey.
Jesús que en nada había pecado, fue crucificado por ti, y ¿tu no te crucificarías por Él, que fue clavado en la cruz por amor a ti?. No eres tu quien le hace un favor a Él, ya que tú has recibido primero; lo que haces es devolverle el favor, saldando la deuda que tienes con aquél que por ti fue crucificado el el Gólgota.
Oración
Oh Dios, que has querido realizar la salvación de todos los hombres por medio de la Cruz gloriosa de tu Hijo, concede a quienes hemos conocido este misterio en la tierra, alcanzar los premios de la Redención en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Gozos y oración final.
Día Tercero
Oración preparatoria
Meditación
(San Basilio Magno)
Nuestro Dios y Salvador realizó su plan de salvar a hombre levantándolo de su caída y haciendo que pasara del estado de alejamiento en que había incurrido por su desobediencia, al estado de familiaridad con Dios. Este fue el motivo de venida del cristo en carne, de su convivencia con los hombres, de sus sufrimientos, de su cruz, de su sepultura y de su resurrección: que el hombre, una vez salvado, recobrara, por la imitación de Cristo, su antigua condición de hijo adoptivo.
y así, para llegar a una vida perfecta, es necesario imitar a cristo, no solo en los ejemplos que nos dio durante su vida, ejemplos de mansedumbre, de humildad y de paciencia, sino también en su muerte, como dice San Pablo, el imitador de cristo: Muriendo su misma muerte, para alcanzar también la resurrección de entre los muertos.
mas, ¿de que manera podremos reproducir en nosotros su muerte? Sepultándonos con Él por el bautismo. ¿en que consiste este modo de sepultura, y que nos sirve el imitarla?.
En primer lugar, es necesario cortar con la vida anterior. y esto nadie puede conseguirlo sin aquel nuevo nacimiento del cual nos habla el señor, ya que la regeneración, como su mismo nombre indica, es el comienzo de una vida nueva. Por esto, antes de comenzar esta vida nueva es necesario poner fin a la anterior. En esto sucede lo mismo que con los que corren en el estadio: estos, al llegar al fin de la primera parte de la carrera, antes de girar en redondo, necesitan hacer una pequeña parada o pausa, para reemprender luego el camino de vuelta; así también, en este cambio de vida, era necesario interponer la muerte entre la primera vida y la posterior, muerte que pone fin a los actos precedentes y comienzo a los subsiguientes.
Oración
Te pedimos, señor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga ligera. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Gozos y oración final.
Día Cuarto
Oración preparatoria
Meditación
(P. Clemente Dillenschneider)
En relación con sus criaturas, la misericordia es atributo radical de Dios, el primero en ejercicio. De ahí que lo propio de Dios sea ir en ayuda de cualquier miseria. Pero la miseria por excelencia, la única verdadera miseria, es el pecado, la ruptura con Dios, la caída por debajo de la nada, la suprema soledad.
Sobre esta miseria absoluta, se da en Dios como una propensión natural a volcar los tesoros de una misericordia. La iglesia nos invita a orar: «Oh Dios a quien corresponde como algo propio en tener constantemente piedad de nosotros, y perdonarnos». Y también: «Oh Dios que haces ostentación de tu omnipotencia, sobre todo perdonando y rebosando de piedad». Normal es pues, que el pecador no diga a Dios: «Ten piedad de mi, a pesar de mis pecados», sino: «Ten piedad de mi porque he pecado».
Sin embargo, desde nuestra perspectiva humana, algo le faltaba a la omnipotencia misericordiosa de Dios: el ser humana; el ser compresiva; el poder sufrir con nosotros; el poder entrar en nuestros sufrimientos. A esta falta puso remedio la Encarnación del verbo, en una carne que llevaba la similitud del pecado. Y fue María quien transformo, la misericordia divina en composición, al revestir el verbo de Dios con nuestra condición humana, pasible y mortal.
María engendro a su hijo-Dios no en una carne gloriosa, sino en una carne sometida como la nuestra a la debilidad y al sufrimiento, en orden a los grandes fines de nuestra redención. Nosotros le debemos a María el haber recibido de ella un salvador infinitamente conmovedor, pero dolorosamente conmovido, un salvador infinitamente misericordioso como Dios, pero incomparablemente compadecedor como unidad de nuestra raza padecedora.
Péguy se entusiasmaba pensando que desde el drama del calvario, «Jesús es del ultimo pecador, y el ultimo pecador es de Jesús». Pero en la instancia de la redención también María es del ultimo pecador, y el ultimo pecador es de María. Porque ella pone a los pecadores en el regazo de su Hijo redentor, y el dice: «Al que viene a Mí, yo no lo echare fuera». Y esta es palabra de Jesucristo.
Oración
Señor, Padre santo, que quisiste que tu Hijo fuese el precio de nuestro rescate, haz que vivamos de tal manera que, tomando parte en los padecimientos de Cristo, nos gocemos también en la revelación de tu gloria. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.
Gozos y oración final.
Día Quinto
Oración preparatoria
Meditación
(San Cirilo de Jerusalén)
Cualquier acción de Cristo es motivo de gloria para la iglesia universal; pero el motivo máximo de la gloria es la Cruz. Así lo expresa con acierto el apóstol Pablo, que también sabia de ello: «En cuanto a mí, líbrame Dios de gloriarme si no es en la cruz de Cristo».
Fue ciertamente digno de admiración el hecho de que el ciego de nacimiento recobrara la vista en Siloé; pero ¿En qué benefició esto a todos los ciegos del mundo? Fue algo grande y preternatural la resurrección de Lázaro, cuatro días después de muerto; pero este beneficio lo afectó a él únicamente, pues, ¿En que benefició a los que en todo el mundo estaban muertos por el pecado?. Fue cosa admirable el que cinco panes, como una fuente inextinguible, bastaron para alimentar a cinco mil hombres; pero, ¿En que benefició a los que en todo el mundo se hallaban sumergidos en el hambre de la ignorancia? Fue maravilloso el hecho de que fuera liberada aquella mujer al a que satanás tenia ligada por la enfermedad desde hacia dieciocho años; pero ¿de qué nos sirvió a nosotros que estábamos ligados con las cadenas de nuestros pecados?.
En cambio, el triunfo de la Cruz iluminó a todos los que padecían la ceguera del pecado, nos libró a todos de las ataduras del pecado y redimió a todos los hombres.
Por consiguiente, no hemos de avergonzarnos de la Cruz del salvador, sino mas bien gloriarnos de ella. Porque el mensaje de la Cruz es escándalo para los judíos, necedad para los griegos, mas para nosotros la salvación. Para los que están en vía de perdición es necedad, mas para nosotros, que estamos en vías de salvación, es fuerza de Dios.
Oración
Oh Dios nuestro, que con el escándalo de la Cruz has manifestado de una manera admirable tu sabiduría escondida, concédenos contemplar con tal plenitud de fe la gloria de la pasión de tu Hijo, que encontremos siempre nuestra gloria en su Cruz. Que vive y reina por los siglos de los siglos . Amen.
Gozos y oración final.
Día Sexto
Oración preparatoria
Meditación
(San Juan Crisostomo)
¿Deseas conocer el valor de la sangre de Cristo?. Remontémonos a las figuras que la profetizaron y recordemos los antiguos relatos de Egipto. Dice Moisés: «Inmolad un cordero de un año, tomad su sangre y rociad las jambas y el dintel de la casa». ¿Qué dices, Moisés? – ¿La sangre de un cordero irracional puede salvar a los hombres dotados de razón?. Sin duda: No porque se trata de sangre, sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del señor.
Si hoy, pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo, la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos.
¿Deseas descubrir aun por otro medio el valor de esa sangre?. Mira de donde broto y cual es su fuente. Empezó a brotar de la misma cruz y su fuente fue el costado del señor. Pues, muerto ya el señor, dice el evangelio, uno de los soldados se acerco con la lanza, le traspaso el costado, y al punto salió sangre y agua: Agua como símbolo del bautismo; y sangre como figura de la eucaristía. El soldado le traspaso el costado, abrió una brecha en el muro del templo santo, y yo encuentro el tesoro escondido y me alegro con la riqueza hallada. esto fue lo que ocurrió con el Cordero: los judíos sacrificaron el Cordero, y yo recibo el fruto del sacrificio.
he dicho que esta agua y esta sangren eran símbolos del bautismo y de la eucaristía. Pues bien, con estos dos sacramentos se edifica la iglesia. Del costado de Jesús se formo, pues, la iglesia.
Mirad de que manera cristo se ha unido a su esposa; considerad con que alimento la nutre. Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimenta siempre con su sangre a aquellos a quienes el mismo ha hecho renacer.
Oración
Dios todopoderoso y eterno, por voluntad tuya nuestro salvador se hizo hombre y murió en la cruz, para que imitáramos su ejemplo de humildad; te pedimos la gracia de guardar las enseñanzas de su Pasión y así tener parte un día en su resurrección gloriosa. Por Jesucristo nuestro señor Amen.
Gozos y oración final.
Día Séptimo
Oración preparatoria
Meditación
(San Agustín)
No solo no debemos avergonzarnos de la muerte del señor, nuestro Dios, sino al contrario, debemos poner en ella toda nuestra confianza y toda nuestra gloria, ya que al tomar de nosotros la mortalidad, cual la encontró en nosotros, nos ofreció la máxima garantía que nos daría la vida, que no podemos tener por nosotros mismos.
Pues quien tanto nos amo, hasta el grado de sufrir el castigo que merecían nuestros pecados, siendo Él mismo inocente, ¿Cómo va ahora a negarnos él, que nos ha justificado, lo que con esa justificación nos ha merecido?.
¿Cómo no va a dar, el que es veraz en sus promesas, el premio a sus santos, el que, sin culpa alguna, soportó el castigo de los pecadores?.
Así, pues, hermanos, reconozcamos animosamente, mejor aun, proclamemos que cristo fue crucificado por nosotros. Digámoslo no con temor sino con gozo, no con vergüenza sino con orgullo.
El apóstol Pablo se dio cuenta de este titulo de gloria y lo hizo prevalecer, el que podía mencionar muchas cosas grandes y divinas de cristo, no dijo que se gloriaba en estas grandezas de cristo, por ejemplo, en que es Dios junto con el padre, en que creó el mundo, en que (incluso) siendo hombre como0 nosotros, manifestó su dominio sobre el mundo, sino es esto que dice: «en cuanto a mí, líbrame Dios de gloriarme sino en la cruz de nuestro señor Jesucristo».
Oración
Señor Jesucristo, tú que, crucificado a la hora de nona, diste al ladrón arrepentido el reino eterno, míranos a nosotros que, como él confesamos nuestras culpas y concédenos poder entrar, también como él, después de la muerte, en tu paraíso. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.
Gozos y oración final.
Día Octavo
Oración preparatoria
Meditación
(San Agustín)
La pasión de nuestro señor Jesucristo es origen de nuestra esperanza en la gloria y nos enseña a sufrir.
En efecto, ¿Qué hay que no puedan esperar de la bondad divina los corazones de los fieles, si por ellos el hijo único de Dios, eterno como el padre, tuvo un poco el hacerse hombre, naciendo del linaje humano, y quiso además morir de manos de los hombres, que el mismo había creado? Mucho es lo que Dios promete; pero es mucho mas lo que recordamos que ha hecho ya por nosotros. ¿Dónde estábamos o que éramos cuando cristo murió por nosotros, pecadores? ¿Quién dudará que el señor ha de dar la vida a sus santos, siendo así que les dio su misma muerte? ¿por que vacila la fragilidad humana en creer que los hombres vivirán con Dios en el futuro?
Mucho mas increíble es lo que ha sido ya realizado: que dios ha muerto por los hombres.
¿Quién es en efecto, cristo sino aquella palabra que existía al comienzo de las cosas, que estaba con Dios y que era de Dios? esta palabra de Dios se hizo carne y puso su morada entre nosotros. Es que si no hubiese tomado de nosotros carne mortal, no hubiera podido morir por nosotros. De este modo el que era inmortal pudo morir, y de este modo el que era inmortal pudo morir, y de este modo quiso darnos la vida a nosotros, los mortales; y ello para hacernos participes de su ser, después de haberse hecho él participe del nuestro. Pues del mismo modo que no había en nosotros, principio de vida, así no había en él principio de muerte.
Admirable intercambio, pues, el que realizo con esta reciproca participación: de nosotros asumió la mortalidad, de él recibimos la vida.
Oración
Mira, Señor, con bondad a tu familia santa por la cual Jesucristo nuestro señor acepto el tormento de la cruz, entregándose a sus propios enemigos. Por Jesucristo Nuestro señor. Amen.
Gozos y oración final.
Día Noveno
Oración preparatoria
Meditación
(San Andrés de Creta)
Celebramos la fiesta de la cruz, y junto con el crucificado nos elevamos hacia lo alto para – dejando abajo la tierra y el pecado – gozar de los bienes celestiales: tal y tan grande es la posesión de la cruz. Quien posee la cruz posee un tesoro. Y Al decir un tesoro quiero significar a Aquél que es, de nombre y de hecho, el mas excelente de todos los bienes, en el cual, por el cual y para el cual culmina nuestra salvación y se nos restituye a nuestro estado de justicia original.
Sin la cruz, cristo no hubiera sido crucificado. Sin la cruz, Aquel que es la vida no hubiera sido clavado en el leño. Si no hubiese sido clavado, las fuentes de la inmortalidad, sangre ya gua que purifican el mundo, no hubieses manado de su costado, ni se hubiese rasgado el documento en que constaba la deuda contraída por nuestros pecados, si hubiésemos sido declarados libres, ni disfrutaríamos del árbol de la vida; el paraíso continuaría cerrado.
Sin la Cruz, no hubiera sido derrotada la muerte, ni despojado el lugar de los muertos. Por eso la cruz es cosa grande y preciosa. Grande, porque ella es el origen de innumerables bienes, tanto mas numerosos cuanto que los milagros y sufrimientos de Cristo juegan un papel decisivo en la obra de la salvación. Preciosa porque la cruz significa a la vez sufrimiento y trofeo del mismo Dios: sufrimiento, porque en ella sufrió una muerte voluntaria y trofeo, porque en ella quedo herido de muerte el demonio y con el fue vencida la muerte: La cruz se convirtió, entonces, en salvación universal para todo el mundo.
la cruz es gloria y exaltación de Cristo. Es el cáliz rebosante del que nos habla el salmo, y la culminación de todos los tormentos que padeció Cristo por nosotros. El mismo Cristo nos enseña que la Cruz es su gloria. También nos enseñan Cristo que la cruz es su Exaltación: «Cuando yo sea levantado en alto, atraeré a Mi todos los hombres». Esta claro, pues, que la Cruz es la gloria y la exaltación de Cristo.
Oración
Señor Dios Nuestro, te pedimos nos concedas vivir en el mismo amor que llevo a tu hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.
Gozos y oración final.
